Barreras vehiculares automáticas integradas con la plataforma CIWS: abren con placa, tag RFID, QR o credencial. El equipo se elige según el flujo vehicular, la velocidad de apertura, los ciclos de trabajo y el tipo de instalación.
Se eligen según quién usa el acceso. En un mismo carril pueden convivir varias.
La cámara lee la placa y abre sola. Es lo más cómodo para mensualistas y residentes.
El tag en el parabrisas abre a distancia, sin detener el vehículo. Útil en accesos de alto tráfico.
El visitante recibe su QR y lo presenta. Válido para esa visita, no reutilizable.
El operario abre desde la pantalla cuando hace falta, y queda registrado quién lo hizo.
La barrera no decide: ejecuta. La plataforma comprueba identidad, permiso y tarifa antes de enviar la orden de apertura, y registra cada movimiento.
El sensor lo detecta en el carril.
Placa, tag, QR o credencial, según el acceso.
Comprueba permiso, vigencia y tarifa.
Y baja sola cuando el vehículo termina de pasar.
No es una sola máquina para todos los accesos. Estos son los datos que determinan cuál corresponde, y los que se revisan en la visita técnica.
Cuántos vehículos pasan al día y cuántos en hora pico. Es el dato que más pesa en la elección.
En accesos con fila, los segundos por vehículo se multiplican. En un conjunto residencial no es determinante.
Cuántas aperturas soporta el motor de forma continua. Un centro comercial exige un ciclo de trabajo que una barrera residencial no cubre.
La define el ancho del carril. A mayor longitud, mayor exigencia mecánica sobre el motor y el contrapeso.
Intemperie o cubierto, obra nueva o acceso existente, y de dónde sale la energía y el control.
Residencial, comercial o industrial. Determina el ciclo, los materiales y el mantenimiento.
Tres líneas que cubren los tres niveles de exigencia, todas integradas con la plataforma CIWS.

Barrera integrada de forma nativa con la plataforma y con la lectura de placas. Para conjuntos residenciales y parqueaderos comerciales.
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Para accesos donde la lectura de placas y la barrera son del mismo fabricante, con integración directa.
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Para accesos de alto tráfico y uso continuo, donde el ciclo de trabajo del motor es el factor crítico.
Ver esta solución →Carril de salida: el cliente paga en la estación y la barrera valida el movimiento pagado antes de abrir.
El cliente paga en la estación y la barrera valida la salida. No hay que pasar por la caseta ni mostrarle el recibo a nadie.

La barrera es el actuador. Estos son los equipos que le dicen cuándo abrir y que completan la operación del parqueadero.

Reconocimiento automático de placas en el carril: la barrera abre sin que el conductor haga nada.
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Entregan el tiquete o el QR en el carril y abren la barrera, sin operario en la caseta.
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El cliente paga antes de salir y la barrera valida que el movimiento esté pagado.
Ver esta solución →Depende del ancho del carril, de cuántos vehículos pasan al día y de si hay lectura de placas. Con esos tres datos le damos la recomendación y el precio.