Identifica, valida y autoriza. La cámara LPR lee la placa en el carril, la plataforma comprueba permiso y tarifa, y la barrera abre. Cada movimiento queda registrado con la placa, la hora y la fotografía del vehículo.
La lectura de placas no es un solo producto. CIWS trabaja con tres motores y elige el que corresponde según el flujo del carril, la iluminación del sitio y el presupuesto del proyecto.

La cámara lee la placa y entrega el dato ya resuelto: menos equipos en el carril y menos cableado. Trabajamos con Hikvision, Dahua y ZKTeco. A cambio, la lectura queda atada al fabricante de la cámara.
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Motor europeo de reconocimiento de matrículas, integrado en la plataforma CIWS. Para proyectos donde la tasa de lectura manda: alto flujo, iluminación difícil o placas de varios países.
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Entrenado con placa colombiana, en formato de tres letras y tres números, y corriendo dentro de la plataforma. Al ser nuestro, se ajusta al carril y se corrige sin depender de un tercero ni de su calendario.
Ver esta solución →Neural Labs es un desarrollador especializado en motores de reconocimiento de matrículas. Puede consultar al fabricante en neurallabs.net (se abre en una pestaña nueva).
Sin reconocimiento de placas, cada vehículo obliga a una interacción: pedir tiquete, digitar, entregar. El LPR elimina ese paso y con él la fila.
El carro no se detiene a pedir nada. Menos cola en la entrada y menos gente bajando la ventana bajo la lluvia.
La placa autorizada abre sola. El mensualista no hace fila ni saca credencial.
Placa leída, hora y foto del vehículo. Un reclamo se resuelve mirando, no discutiendo.
Qué placas entran, a qué hora y cuánto se quedan. Sirve para ajustar tarifas y cupos.
Cuatro etapas entre la cámara y la barrera, todas dentro de la misma plataforma: CIWS responde por la cadena completa, no solo por la lectura.
Captura la placa al llegar al carril y guarda la foto del vehículo.
Comprueba si es mensualidad, convenio o rotación, y con qué tarifa.
Traduce la decisión en la señal que mueve el equipo.
El vehículo entra y el movimiento queda abierto con su evidencia.
El ingreso aparece resuelto en pantalla: placa, hora, tipo de vehículo y la imagen con la que se hizo la lectura. Si algo no cuadra, el operario lo corrige ahí mismo.

El listado del día muestra qué placa entró, a qué hora, cuánto pagó y quién operó el movimiento. De ahí salen los reportes y el cuadre del turno.

El reconocimiento de placas identifica; estos son los equipos que ejecutan y completan la operación del parqueadero.

El equipo que ejecuta la apertura una vez la placa queda autorizada.
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Alternativa de identificación cuando la placa no es legible o el vehículo no la tiene.
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El cliente paga solo y la salida se valida con la placa.
Ver esta solución →No a todos los parqueaderos les conviene igual: depende del ancho del carril, de la iluminación y de cuántos mensualistas tenga. En la visita técnica eso se define con números.