Terminal de autoservicio con pantalla táctil de 32 pulgadas, personalizable con la marca del parqueadero. Recibe efectivo con devuelta, tarjeta débito y crédito y pago digital, emite factura electrónica ante la DIAN e integra de forma nativa con la plataforma CIWS. Opera de forma continua, sin operador.
El cobro deja de depender de un horario y de una persona: la estación factura a cualquier hora y cada transacción queda con su soporte.
Noches, domingos y festivos sin pagar un turno. El parqueadero cobra igual a las tres de la mañana.
Cada transacción guarda su video con lo facturado, lo recibido y lo devuelto. La diferencia se mira, no se discute.
Factura electrónica o documento equivalente ante la DIAN desde la misma transacción.
El cliente paga mientras camina hacia el carro, no en la salida con la barrera abajo.
Cuatro pasos en la pantalla táctil, con guía por voz en cada uno. El cliente paga antes de llegar al carril y la salida queda libre.
O escanea el QR. Si el parqueadero tiene lectura de placas, digita la placa.
La pantalla muestra el tiempo de permanencia y el valor a pagar.
Efectivo con devuelta, tarjeta débito o crédito, o pago digital, según lo habilitado.
La barrera valida que el movimiento esté pagado y abre el carril.
La estación va indicando qué hacer en cada paso, en la pantalla y en voz alta. El cliente paga de pie, en el vestíbulo o en el carril, antes de llegar al vehículo.

Facturado, recibido y devuelto, junto al video del momento del pago. Un reclamo se resuelve consultando la evidencia, no reconstruyendo el turno.
La transacción guarda el video del momento del pago junto a las cifras: total facturado, recibido, devuelto y faltante si lo hubo. Se abre desde el mismo detalle del movimiento.

Una máquina que recibe plata de desconocidos a las tres de la mañana no se arma con piezas de escritorio. Estos son los componentes, con nombre y referencia.
Billetero y monedero RECICLADORES, no simples aceptadores. La diferencia es plata: el billete que entra se guarda para darlo de cambio en vez de caer a una caja de la que nadie lo saca hasta el otro día. Por eso la máquina se queda sin cambio mucho menos seguido, y por eso hay que ir a cargarla menos veces.

El software supervisa de forma permanente los dispositivos de la estación —billetero, monedero, datáfono e impresora— y actúa sobre ellos cuando detecta una falla. Es lo que permite que la máquina opere sin nadie al lado.
El sistema revisa constantemente el billetero y el monedero. Si uno se traba o pierde comunicación, lo detecta, lo reinicia y lo vuelve a dejar en línea sin que nadie vaya.
Si el billetero se quedó sin cambio, la pantalla deja de ofrecer efectivo en vez de aceptar la plata y después no poder devolver. El cliente paga con tarjeta y sigue.
La máquina le va diciendo al cliente qué hacer en cada paso. Para el que nunca ha usado un cajero de estos —que son muchos— es la diferencia entre pagar y devolverse a buscar al portero.
El parqueadero decide cuáles habilita. Cada transacción queda con el medio de pago que se usó, para que el cuadre distinga efectivo de datáfono sin tener que adivinar.
Billetes y monedas. Recibe, valida, cuenta y devuelve el cambio. El nivel de efectivo se vigila desde el software.
Con el datáfono integrado. De cada pago quedan el número de aprobación, la franquicia y el RRN junto a la transacción.
Por pasarela, para el que ya no carga efectivo ni quiere sacar la tarjeta.
Factura electrónica o documento equivalente ante la DIAN, emitidos desde la misma transacción. Se imprime ahí mismo.
La estación de pago es el punto de recaudo. Estos son los equipos con los que trabaja dentro de la misma plataforma.

Entregan el tiquete o el QR que después se paga en la estación.
Ver esta solución →
Validan que el movimiento esté pagado antes de abrir el carril.
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Identifica el vehículo sin tiquete: el cliente paga digitando su placa.
Ver esta solución →Con esas dos cifras le decimos en cuánto tiempo se paga el cajero en su parqueadero. Si no se paga, se lo decimos también.